La medición de la pobreza no es tarea fácil, se cuestionan los indicadores, un indice que era bueno hace unos años, hoy día es considerado caduco.
Por otro lado basta con recorrer una ciudad como Caracas para saber que a pesar que los indices suban como acto de magia, la pobreza se palpa en cada esquina.
Un estudio de la División de Estadística de las Naciones Unidas (UNSTAT) identificó una serie de problemas que enfrentan los países en desarrollo cuando miden y hacen seguimiento de los procesos sociales y de desarrollo humano, incluyendo la mala calidad de la información, información desactualizada, ausencia de concientización de la información actual disponible, ausencia de información disgregada como la pobreza urbana, etc.
A todo esto se añada la manipulación de las cifras que muchos gobiernos hacen de la información obtenida, generalmente por razones políticas.
Según artículo de José Guerra en Venezuela el Instituto Nacional de Estadística (INE) asevera que la pobreza disminuyó entre 1999 y 2005 en siete (7) puntos porcentuales. Dice: Es cuestionable este milagro estadístico cuando en ese lapso el ingreso por habitante cayó seis (6) por ciento, la tasa de desempleo abierto aumentó desde 11,0% en 1998 a 12,2% en 2005 y la tasa de inflación reflejó un incremento acumulado de 258,0%.
En un gobierno proselitista y con voceros extraídos de la filas del partido político oficial son muchas las dudas que surgen al leer las cifras del INE venezolano.
Los países convencidos de su democracia, comprendieron hace años que era necesario tener organismos independientes y autónomos para que manejaran la cifras (estadística) sobre la demografía, economía y otros asuntos de la sociedad. Además, entendieron que estas entidades podían actuar como un observatorio coordinando todos los servicios estadísticos de la administración pública y la vigilancia, control y supervisión de los procedimientos utilizados.
Por ejemplo en 1989, España promulgó la Ley de la Función Estadística Pública que transformaba al INE español en un organismo autónomo que utiliza las nuevas tecnologías estadísticas, y la calidad y veracidad de la información que se le da al público. Este instituto adoptó en 2005, el Código de buenas prácticas de las estadísticas europeas. Así, cuando se emite un reporte estadístico sobre un aspecto de la sociedad, los españoles, a pesar de su eterno escepticismo, creen en la información.
¿Disminuye la pobreza en Venezuela?
analitica.com
Jueves, 25 de mayo de 2006
José Guerra
El Instituto Nacional de Estadística (INE) asevera que la pobreza disminuyó entre 1999 y 2005 en siete (7) puntos porcentuales. Es cuestionable este milagro estadístico cuando en ese lapso el ingreso por habitante cayó seis (6) por ciento, la tasa de desempleo abierto aumentó desde 11,0% en 1998 a 12,2% en 2005 y la tasa de inflación reflejó un incremento acumulado de 258,0%.
Cuando el presidente Chávez, como suele hacerlo desde Aló Presidente, regaño a la directiva del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a mediados de 2005, con esa alocución se decretó la disminución administrativa e instantánea de la pobreza. Con el conocimiento que le es característico, Hugo Chávez aseveró que las cifras que la autoridad estadística elabora para medir la pobreza en Venezuela tenía un tufillo de neoliberalismo y que había que cambiar la metodología de cálculo. Santa palabra. Bajo esta administración lo funcionarios públicos de alto, medio y bajo nivel dejan de serlo para convertirse en serviles y escribientes de órdenes verbales dictadas apresuradamente. Es vergonzante ver a ministros y jefes de institutos como si fuesen borregos mandados por un capataz.
Medición de la pobreza
Las medidas convencionales de la pobreza se basan en la llamada línea de pobreza la cual consiste en comparar el ingreso monetario que percibe una persona o una familia con el valor de una determinada canasta de consumo. Esta canasta puede contener exclusivamente bienes de consumo en cuyo caso se estaría midiendo la pobreza crítica. Cuando se trata de una canasta que además de contener bienes de consumo incorpora también servicios, al cotejar el valor de esa canasta con el ingreso se contabiliza entonces la pobreza general.
El gran argumento que esgrimen las autoridades para explicar la reducción de las pobreza es el efecto del crecimiento de la economía, la generación de empleo y el impacto favorable de las misiones. Cuando se analiza el comportamiento de la economía durante 2004 y 2005 se aprecia un crecimiento económico cuantitativamente muy importante por el orden de 17,9% y 9,4%, respectivamente. Con tales niveles de expansión de la economía es lógico que la pobreza se haya reducido. Lo que es cuestionable es la disminución de diez (10) puntos porcentuales en un año al pasar los hogares pobres de 47,0% en 2004 a 37,7% en 2005, cuando ese año el empleo formal del sector privado se redujo en más de 135.000 personas.
Pero más allá de las cifras puntuales de un año a otro existe un problema metodológico importante y es el referido al hecho de que el INE utiliza para valorar el costo de la canasta de consumo que sirve de referencia para la medición de la inflación su propio índice de precios, en lugar de emplear el que estima el Banco Central de Venezuela, el cual se emplea como referente de la inflación en Venezuela. Esto es muy discutible porque no se conoce la técnica empleada por el INE para el cómputo de ese índice de precios. Por ello, el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), con base en las encuestas primarias que elabora el INE realiza sus mediciones, las cuales arrojan resultados diferentes a los del ente oficial, como se observa en el cuadro.
Mediciones de la pobreza
Definitivamente, las cifras del INE deben llamar a la reflexión. Se reconoce que la pobreza no aumenta ni disminuye de manera abrupta, salvo que ocurra un cataclismo económico y social en un país. Los datos del INE se mueven como una montaña rusa. En cambio, según la UCAB, la pobreza presenta un comportamiento más estable, tanto cuando aumenta como cuando disminuye, como cabría esperar. Pero hay más. En 1999, la economía venezolana experimentó una fuerte contracción al cifrarse la caída del PIB en 6,1% mientras que el ingreso por habitante disminuyó 7,9%, con lo cual, en promedio, el ingreso de los venezolanos cayó en esa magnitud. ¿Cómo puede explicar el gobierno una reducción de la pobreza de casi dos (2) puntos porcentuales en 1999 cuando el ingreso recibido por venezolanos se contrajo en casi 8,0%? Ese milagro estadístico no se había visto en ningún país, salvo en esta Venezuela. Pero hay todavía otra razón para asombrarse con la contabilidad de la pobreza del INE. En ese año, 1999, el desempleo abierto aumentó significativamente al ubicarse en 14,5% con relación al 11,0% en que se situó ese indicador en 1998. Es muy difícil que con cierta coherencia las autoridades del INE puedan explicar semejante contradicción.
Desde una perspectiva de mediano plazo, obsérvese estos datos. De acuerdo con el INE la pobreza general pasó de 43,9% en 1998 a 37,0% en 2005, es decir una disminución de aproximadamente siete (7) puntos porcentuales. En ese mismo lapso, el ingreso real promedio que perciben los venezolanos disminuyó a un ritmo de 0,9% anual para una caída acumulada de los ingresos de 6,0% en siete años, entre 2005 y 1998. Durante el mismo período, la tasa de desempleo abierto pasó de 11,0% en 1998 a 12,2% en 2005, con todo y la creatividad estadística oficial que hace que haya aumentado de forma importante la población inactiva, entre otros elementos. Algo no cuadra en las cuentas del INE. El daño que se le está infligiendo a la credibilidad de las estadísticas en Venezuela debe ser reparado para con ello evitar su uso como instrumento de la política oficialista.
Rebrota la inflación mundial
Tarde o temprano se tenía que sentir el efecto de los elevados precios del petróleo. No obstante los aumentos de productividad y la disciplina monetaria que mantienen la inflación a raya, incrementos sostenidos de los precios de la energía se reflejarían en los índices d inflación. En los Estados Unidos, la tasa de inflación de abril acusó un aumento mensual de 0,6% superior a la de marzo que alcanzó 0,4%. Con ello la tasa anual de inflación registró un ascenso de 3,5%. Durante abril los precios de la gasolina subieron 8,5%. Si se excluye el impacto de la energía en el cálculo de la inflación, la tasa de inflación básica se ubica en 2,3%. Ya el Banco Central, la Reserva Federal, anunció su disposición a continuar con las alzas de las tasas de interés con el objeto de contener las presiones inflacionarias. Si esta propuesta se materializa se encarece el costo del endeudamiento para los países deudores entre ellos Venezuela y se desvaloriza la deuda. Malas noticias en el horizonte.
El chino de Pedro Carreño
El diputado Pedro Carreño quiere hacer justicia, justicia revolucionaria. Las culpas recaen sobre Jesús Caldera Infante, ex presidente de Fogade, a quien le imputan casos de corrupción. Así paga el diablo a quien bien le sirve. Caldera Infante, se dedicó a perseguir y a hostilizar a funcionarios honestos de Fogade, cuyo único delito fue haber firmado la solicitud de referendo revocatorio. Ahora le tocó su turno. Esta en la lista de espera. Pero la agilidad y eficacia del capitán Pedro Carreño para perseguir la corrupción es asimétrica. Con el caso del Complejo Agroindustrial Ezequiel Zamora prometió investigar hasta sus últimas consecuencias, pero el ánimo le duró hasta que descubrió que la sede del Comando Maisanta de la ciudad de Barinas se había financiado con los fondos destinados al central azucarero. Después quisieron que la cuenta la pagara oficiales de la FAN. Resultado: un cajero de Banfoandes preso. El ímpetu investigador de Carreño es de poco aliento. Se le mojó la pólvora cuando se topó con el lomito: el Ministerio de Finanzas y lo relativo a la compra de edificios con sobreprecio, la colocación de fondos en ciertos bancos y las operaciones con bonos de la deuda pública. Cuando Lusinchi la culpa del desfalco de la entrega de dólares preferenciales por parte de Recadi recayó sobre un chinito y los peces gordos resultaron ilesos. Cada gobierno tiene su chino.
Crecimiento: realidad o espejismo
Al publicar el BCV las cifras sobre crecimiento de la economía dos fueron las reacciones y una la crítica. Esta última cuestiona las estadísticas que elabora el Instituto Emisor. De todas las estadísticas nacionales las del BCV son las mejores y son confiables, salvo algunas dudas puntuales en ciertos indicadores. Unos consideran que Venezuela marcha hacia un crecimiento sostenido porque ha crecido durante diez (10) trimestres consecutivos. Craso error. La sostenibilidad del crecimiento hace referencia al largo plazo, cuyo ejemplo en América Latina es Chile, cuya economía ha mantenido una expansión durante veinte (20) años consecutivos, es decir ochenta (80) trimestres. Otros consideran que se trata ciertamente de un crecimiento, pero propulsado esencialmente por el gasto público financiado con el ingreso petrolero y que además existen dudas de que esa expansión sea sostenible. Si el motor del gasto pierde fuerza lo mismo pasará con el gasto privado y hasta allí llegará el crecimiento, tal como ha ocurrido en el pasado, porque la economía venezolana ahora es más vulnerable a los precios del petróleo. Desde otro ángulo, el crecimiento se explica por el sector que produce bienes transables, comercio, construcción, comunicaciones, entre otros, lo que refleja la apreciación del tipo de cambio real.
VENEZUELA: Poverty Stats Also Politicised
ipsnews.net
By Humberto Márquez
CARACAS, Dec 22 (IPS) – The debate on poverty statistics in Venezuela has not escaped the political polarisation that continues to reign in this country. While supporters of President Hugo Chávez say the figures on education, health and poverty clearly show that progress has been made in recent years, the opposition argues that the government’s statistics are not reliable.
Meanwhile, international agencies are working in conjunction with the government to develop methods for assessing the impact of the Chávez administration’s broad range of social programmes.
Nearly halfway to the 2015 deadline for the Millennium Development Goals (MDGs), the Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC) has pointed to widely varying statistical gathering capacity in the region and discrepancies in indicators for measuring progress or setbacks in countries in the region.
According to ECLAC, the poverty rate in Venezuela has dropped 12 percent since Chávez first took office in 1999, when 49 percent of the population lived below the poverty line and 21 percent suffered extreme poverty.
By late 2005, 37 percent of the population of 26 million lived in poverty and 16 percent in extreme poverty, says a new ECLAC report, “Latin America: Trends in Poverty and Indigence, 1980-2006″ based on household surveys, which in Venezuela are carried out by the National Institute of Statistics (INE).
For 2006, the INE projects that the extreme poverty rate may have dropped below 10 percent. If that is true, it means Venezuela will have met the first of the eight MDGs adopted by the international community in 2000, according to which the proportion of people living on less than one dollar a day is to be halved from 1990 levels.
“Venezuela will comfortably reach the MDGs; we are already doing so,” Chávez said Sept. 20 in New York, shortly after addressing the United Nations General Assembly.
He pointed out, for example, that the U.N. Educational, Scientific and Cultural Organisation (UNESCO) had declared Venezuela a territory free of illiteracy, after authorities reported that 1.5 million adults learned how to read and write in the government’s literacy drive.
According to UNESCO’s Education for All Global Monitoring Report 2005, Venezuela is among the top 10 countries in the region in terms of enrolment, and if attendance is improved, it will be well on its way to living up to the Dakar goals.
The six Education for All goals adopted in 2000 in Dakar include achievement of universal free and compulsory primary education of good quality, and a 50 percent improvement in adult literacy levels by 2015.
“God speaks through mathematics,” Chávez likes to say, meaning that his government’s small and large goals are questions of statistics, not rhetoric. The president frequently works out math operations in public before presenting figures showing the quantitative results of his administration or presenting socioeconomic proposals.
He also defends the reach of his “missions”, some 15 social programmes implemented in the past three years outside of the traditional structures of the state and financed by windfall oil profits.
But doubts have been raised about the official statistics. In March 2005, in his weekly TV and radio programme, Chávez rejected the poverty figures that the INE provided to the press, and demanded a rectification.
INE director Elías Eljuri said in an interview with the press in December 2004 that “Venezuela’s poverty index stood at 53 percent in November,” and extreme poverty — classified by INE as households unable to cover the cost of the basic food basket — at 25 percent.
At the time, Venezuela was still feeling the effects of the political crisis caused by a short-lived April 2002 coup d’etat and a December 2002-January 2003 business and oil managers strike, which caused a nearly 28 percent drop in gross domestic product (GDP).
Eljuri presented these figures to refute the claims of the opposition, “who commit a premeditated error by adding the poverty figure to the extreme poverty figure,” thus presenting a falsely inflated poverty rate of 70 percent.
At the time, Eljuri suggested “designing a new model of social indicators, to build an index of social welfare based on a ‘quality of life survey’.”
The traditional methods of measuring poverty, whether by income or unmet basic needs, do not taken into account the impact of the “missions,” said Eljuri.
The government’s social programmes include literacy training, primary health care provided by Cuban doctors in the slums, food for the poor at subsidised prices, soup kitchens for low-income women and children, free eye operations, dental care, microbusiness loans, support for cooperatives, scholarships at all educational levels, and stipends for the unemployed who agree to take training courses.
As a result of Chávez’s admonition, the INE stayed away from the media until October 2005, when Eljuri presented new statistics, showing that 38.5 percent of the population lived below the poverty line.
“You have to be blind to say that poverty has increased in the last few years. The proportion of households in poverty has been reduced 14.6 percent,” said the official.
In the campaign that ended Dec. 3 with Chávez’s landslide reelection, opposition leader Teodoro Petkoff commented to IPS that one of the merits of Venezuela’s political process has been to make the need to overcome poverty the number one priority.
“Poverty that is worse than what official statistics indicate, which are handled according to the government’s dictates,” he clarified, without elaborating.
Eljuri said last October that “when in 2003, the INE showed that poverty amounted to 55 percent, the opposition said the figure was correct. But now that it has dropped, they say we modify the figures and claim that our measuring instruments are flawed.”
Political scientist Víctor Maldonado, director of the Caracas Chamber of Commerce, told IPS that “it would be an economic and social miracle without precedents in Venezuela if the official figures cited by ECLAC were real, but they aren’t.”
For example, the government reports that its “Barrio Adentro” programme involving 13,000 Cuban doctors and 4,500 dentists has covered 203 million medical consultations in three years, saved more than 30,000 lives, and carried out 27.5 million home visits.
But no programmes for gauging the impact of the missions have been made public, and the statistics have not been audited.
Furthermore, it is impossible for the press to even obtain an official list of the spots where the Cuban doctors are practicing, not to mention the doctors’ exact numbers, functions and identities.
Maldonado argued that the sheer number of medical consultations would indicate a level of illness among the population “that cannot be solved with primary medicine.”
“The health data contrast with INE figures, according to which half of all births are not registered in the year when they occur, which means tens of thousands of children remain outside the health services,” he maintained.
The INE “has modified the parameters for measuring indicators, like unemployment, because the household sample surveys count people as employed as long as they have worked at least one hour in the past week,” said Maldonado.
However, this is the internationally accepted guideline, which Venezuela adopted to harmonise national statistics with global data.
U.N. agencies with representatives in Caracas are working with the government to develop mechanisms to measure and assess the impact of the “missions,” although sources from these bodies declined to provide information, pointing out that the instruments are still in the preparatory phase.
That idea emerged after a clash between ECLAC and Venezuelan ministers of education and health, Aristóbulo Istúriz and Francisco Armada, over a report by the U.N. regional agency in 2005 on poverty in Venezuela, which the government complained was “biased” because it used figures from 2002 and ignored the impact of the social programmes.
“The missions must be evaluated, with the positive aspects accentuated and the flaws corrected. But to do that, the production of reliable, verifiable, public data is imperative, in order to exercise the right to participation and social oversight and accountability,” Marino Alvarado, with the local human rights group PROVEA, told IPS.
The government “has stopped furnishing timely data on violent crime and other statistics that are useful for assessing respect for human rights,” said the activist.
Fernando Pereira, with CECODAP, a non-governmental organisation that works on behalf of children, said progress has been made on the social front, but added that the police do not provide NGOs with information on rights related to the safety, integrity and respect for the lives of children and adolescents, which means they must rely on media reports.
In Maldonado’s opinion, “The problem with the missions is that they are not measurable, there is no independent oversight of how they are managed. They are accompanied by a great deal of propaganda, and propaganda is confused with evaluation.”
But for people like 37-year-old Eduardo Loaiza, whose family sells cooking utensils and hardware at stalls on three downtown Caracas streets, “there are many plans with many names which in the end basically distribute just a little more money. This government is well-intentioned, but very disorganised, although the important thing is that they help us support ourselves, to see if we can climb up from the bottom.” (END/2006)
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Felix J. Tapia » Hoy es el Día de Acción de los Blogs Comentó
Octubre 15 2008 @ 6:52
[...] La pobreza, las estadísticas y su manipulación [...]
Hugo Comentó
Octubre 15 2008 @ 9:06
He publicado tu magnífico comentario en mi blog dedicado a ricos y pobres del mundo.
http://tinyurl.com/3v3aas
Saludos