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‘Procrastinación: Herramienta de los 13 minutos’ por Jaime Bacás


Una nota en la revista del grupo RHM sobre procrastinación, el hábito de aplazar tareas, enredándonos en acciones menos importantes como navegar en internet, leer libros, ver TV, comer compulsivamente, etc., como pretexto.

Prácticamente todos sufrimos de procrastinación, y más en esta era de internet.

Jaime Bacás del grupo RHM nos da un excelente consejo para sacarnos de este abominable síndrome. No dejes de leer este artículo.

Herramienta de los 13 minutos
rrhhmagazine.com
08/03/2011
Jaime Bacás

Esta semana quiero compartir contigo una de las herramientas más simples y efectivas que sugiero a veces a las personas con las que trabajo en programas de reducción de su procrastinación.

Te recuerdo que procrastinas cuando pospones la ejecución de una tarea, acción o decisión relevante que habías decidido realizar y, en su lugar, haces otra menos relevante.

Procrastinación, es, en mi experiencia, la segunda causa individual que frena el despliegue de tu productividad.

El gran problema con la procrastinación es su invisibilidad. No hemos aprendido a distinguirla y por ello la confundimos con la pereza, despreocupación o indolencia, e incluso con la falta de involucración.

El desconocimiento es tan grande que se la considera como un problema asociado a la gestión del tiempo, más concretamente con la priorización.

Las herramientas no son soluciones mágicas

Las herramientas a veces tienen sentido y funcionan dentro de un proceso de cambio. No son soluciones mágicas y, mucho menos, universales.

Generalmente procrastinas cuando te enfrentas a una tarea compleja, larga, difícil o aburrida.

Esta herramienta te permite romper la inercia escapista procrastinadora y arrancar con la ejecución de la tarea. Esta primera fase es la más crítica. Una vez que has empezado la tarea te resultará más fácil continuarla.

¿En qué consiste?

La efectividad reside en su sencillez, por ello es necesario que la implantes con precisión:

Primero. Te comprometes a trabajar en tu tarea SÓLO 13 minutos.

Segundo. Cuando termina ese plazo te haces la siguiente pregunta: ¿quiero trabajar otros 13 minutos? Si la respuesta es afirmativa trabajas SÓLO otros 13 minutos y cuando terminas el plazo te vuelves a hacer la misma pregunta. Cuando la respuesta sea negativa dedica otros 13 minutos a trabajar en tu tarea para dejarla adecuadamente preparada para que te resulte muy fácil retomarla en la próxima ocasión.

Por tanto, tu compromiso mínimo es 13 + 13 minutos.

Tres claves

Clave 1. La palabra SÓLO. Es preciso que te programes una alarma y te detengas cuando suene. Existe una gran probabilidad de que, una vez has roto la inercia a empezar, puedas continuar trabajando un buen rato hasta que por alguna razón te canses o aburras. Si lo que quieres es vencer tu procrastinación es crítico que seas tú el que decida cuando empiezas y terminas. Por eso necesitas la alarma y la renovación o no de tu compromiso. Si no lo haces así el resultado final será que tu procrastinación es la que finalmente vence, porque será la que decida cuando terminas.

Clave 2. Deja la tarea preparada para retomarla con extrema facilidad la próxima vez, así minimizas el posible rechazo causante de tu procrastinación.

Clave 3. No toleres NINGUNA interrupción durante el período de 13 minutos. Necesitas concentrarte y trabajar con intensidad en ese plazo. Recuerda que la productividad no es una carrera para maratonianos, sino para sprinters – trabaja duro y concentrado y, después, recupera la energía y atención invertida con una pausa recargadora. Si sientes un fuerte impulso para hacer otra tarea distinta, resístelo y prométete que realizarás esa otra tarea como recompensa cuando cumplas tu compromiso actual.

¿Qué va a pasar?

Con la práctica observarás que empiezas a encadenar varios compromisos de 13 minutos y pronto descubrirás con asombro que aquellas tareas que antes procrastinabas ahora eres capaz de abordarlas hasta completarlas.

Lo que sucede es que tu estado emocional después del logro, que supone vencer tu procrastinación y cumplir tu compromiso de trabajar 13 minutos en esa tarea desagradable, es muy diferente del que tenías antes de iniciar la tarea.

Lo que estás entrenando con esta técnica son tus habilidades de atención o foco (aprendiendo a distinguir y evitar las interrupciones), tu concentración o energía (aprendiendo a trabajar en sprints), a romper tu impulso procrastinador (comprometerte SÓLO 13 minutos no es muy difícil) y tu disciplina (te comprometes y cumples).

¿Cuándo utilizo la herramienta?

Justo cuando aparezca el impulso procrastinador. Impulso que aparece con frecuencia, por ejemplo, cuando vas a tragar tu sapo a primera hora del día.

No te fuerces a utilizarla si no estás completamente dispuesto a ejecutarla con exactitud, porque entonces no funcionará, te sentirás decepcionado y quemarás la herramienta.

Adaptaciones

Yo la llamo de los 13 minutos porque es un número que tiene su propia carga emocional y esa duración es bastante apropiada para arrancar, completar una pequeña parte de la tarea y, sobre todo, romper la inercia procrastinadora.

13 minutos es un desafío aceptable para un procrastinador. Pero siéntete libre de utilizar cualquier otra cifra que se adapte mejor a tu procrastinación. En general cualquier cifra en el rango 5-20 minutos puede ser apropiada.

Just… do it

Como dice el eslogan… ponlo en práctica la próxima vez que sientas el impulso procrastinador. Te invito a que elijas compartir tus experiencias de lo que te funcionó más y menos.

“Dios ha prometido perdón a tu arrepentimiento, pero no ha prometido un mañana a tu procrastinación”. – San Agustín

Jaime Bacás, Socio Director de Productividad-Personal

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