biólogo, inmunólogo, parasitólogo, rockero, farandulero, ucevista y venezolano
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Poesía Favorita

En esta sección vas a conseguir algunos de mis poetas y poesía favoritas. Si quieres puedes contribuir
engordando estas páginas.

Leonardo Padrón
Tal Cual
Foto Ilich Otero

PadrónLeonardo Padrón (Caracas, 1959) ha obtenido muchos logros en su carrera como escritor, poeta, ensayista, guionista de televisión y cine, y articulista de prensa. Comenzó estudiando Letras en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y de ahí en adelante ha capturado al lector y al televidente con poemarios como Tatuaje (editado por Eclepsidra en el año 2000 y del que se extraen estos versos), Balada (1993), Crónicas de la vigilia y La orilla encencida; guiones de cine entre los que destaca el de Manuela Sáenz; telenovelas como Amantes de luna llena, El país de las mujeres y Amores de fin de siglo; unitarios para televisión como La Madame y Cuerpos clandestinos; y documentales como Angeles desterrados y El santo negro. También productor de televisión, Padrón ha experimentado la labor docente en recintos como la UCAB, la Universidad de los Andes, la Universidad de Salamanca (España), el Museo de Bellas Artes, y el Instituto de Creatividad y Comunicación (ICREA). El Nacional – Sábado 27 de enero de 2001

El venezolano es …

“El venezolano es una sonrisa que oscila entre el descreimiento y la ilusión. Un espíritu astuto y callejero, emboscado entre la fiesta y la abulia. Cultivamos la lujuria y la amnesia, el abrazo y la apatía. Somos seres ruidosos y conservadores, esnobistas y ligeros de sangre. Magníficos para los días de sol y, por lo tanto, condenados a la eterna juventud. Dignos hijos del bolero y la imaginación. Extraños alquimistas proclives a transformar la política en chisme y el petróleo en dengue. Somos a su vez, un catálogo de buen humor y malas estadísticas. Tan enamoradizos y apetentes de afecto que cualquier malabarista iletrado nos convence. Y, sobre todo, somos dueños de una preciosa paradoja: a pesar de tener una colección de pésimos gobernantes somos inauditamente felices”.
Todo en Domingo, El Nacional, 7 de octubre de 2001

Has llegado tan impuntualmente a mi vida
que he decidido corregir todos los relojes
hacia tu posibilidad.

Que este poema te suba la falda
que te arrime hacia la mesa
lubricándote el cierre
abriéndote las ganas
que te humedezca lentamente
gastándose en el fin de tus piernas
en tus últimas partes
que te incendie contra la pared
alzándote, removiéndose, luchándote
contigo en las uñas, el grito mínimo, en el cuello
que te sea enorme, violenta y penetrada
que este poema te rasgue el deseo
que gimas entre tus brazos
¡ah! Esta caricia desquiciada
y la furia el jadeo
hasta sangrarnos

Mi amiga de ojos roncos, mi noche preferida, ni compañera de pasillo y fragmento, mi secreto a punto, mi flauta de viaje, mi historia lúcida, tan sin faltas de ortografía, tan sin himnos ni tardes rigurosas, mi mejor trago, mi exquisita.
¿En cual frase te convertiste en mas nunca?

Pedimento
Quisiera una mujer de ojos de neón que llorara de amor sobre mi camisa. Una mujer con ramajes de oscuridad en sus besos. Una mujer que fuera la mas larga avenida del mundo. Para que se me fuera la vida allí. En el tránsito de sus piernas.

Boulevard
Todas las tardes me dedico a deambular por esta bella ciudad de mierda
sin mayor orden ni concierto que recoger tickets de lavandería del suelo,
y contar toda la chatarra que consigo a mis pies
desagües, ancianos, naranjas,
adolescentes narcotizados,
talleres mecánicos, dientes cariados, ojos eléctricos,
ex boxeadores orinando la fachada de las iglesias
vendedores de fritangas y fresas oscuras
recitales de poesía en idiomas imprevistos
niñas líquidas que exhiben su ombligo de cristal
donde yo juego a encajar una esfera que no es el amor
ni siquiera el sexo, ni una uña de tigre de Siberia,
tropiezo con buhoneros, pensiones de mala muerte, perros rojos
de tanto ladrar
y corbatas dignas de un incendio
consigo hombres escarbando en la basura
buscando la última edición de la Biblia,
el mejor libro de autoayuda que ha escrito alguien
así gritan los pregoneros, así piensan los políticos en mitad de la orgía.
Esta ciudad es un concierto de rock
un desfile de largas piernas turbias con el nombre de la mujer que amo
un aguacero de putas viejas y mandarinas
un chirrido de crack en los pulmones.
Yo escupo sobre el plexo solar de esta calle
amanezco abrazado a los bomberos de mi urbanización
celebro mi hastío en los parques
los restos de alcohol que brillan en el suelo
el delirio de los vagabundos a las dos de la tarde
tus pechos que marean a un ascensor de hombres desesperados
mientras Dios golpea impaciente un teléfono público
y no puede comunicarse con los dueños de esta ciudad
¿quién presta un celular, quien atiende su voz, su reclamo,
su grito de almanaque olvidado?.
Por las tuberías circula el pensamiento unánime de todos aquellos
que se lavan la cara y ríen y duermen en esta bella ciudad de mierda
y yo hundo mi rostro en este valle
y voy con mi mosca amaestrada sobre el hombro
con mi aspecto de peatón bautizado en aceite de luna
flotando como una factura de hotel sobre charcos del pavimento
donde un ejército de vendedores de ropa interior
y postales de la última navidad
gritan el precio de sus vidas desperdiciadas
y los minoristas de bluejeans proclaman el limbo de su miseria
en sus propios huesos zurdos
y los astrólogos de supermercado, los porteros de los bares,
los jefes civiles de la soledad
repiten la vieja canción de los crepúsculos
y la ciudad entera se derrumba
con la dulzura de los orgasmos caraqueños.

Pirotecnia
Acércate.
Derrúmbate en mis manos.
Inclina tus aguas.
Déjame hacerte en los límites.
Sé una feria en la nada.
Abre los ojos.
Sé mi abismo.
Incéndiate como un ruido que le sobre al atardecer.
Entra.
Pégate a mis pómulos.
Que se divise el corazón.
Última Hora
En Ucrania gritan fraude en una lengua pastosa.
En Estados Unidos el aborto pierde las elecciones.
Mi país se da golpes contra las paredes.
Y yo no sé si podré obviarte
en este mapa de huesos confusos.
Caracas arde
sin las conjeturas del sol.
Y el día es un alazán desconcertado.

Religión
Mi voz se hace líquida a una cuadra de tu cuello.
Pido una reunión urgente entre tus piernas.
Hay una fiesta oscura en la catedral:
así le dicen a tus escombros.
La blasfemia es una belleza atormentada.

Novenario
Tus besos me estropearon el idioma.
Hay una sílaba por cada día que te esperé.
Soy un escombro.
Una sobredosis mal escrita.
Un día de alambre.
Un mordisco negro en el corazón.

Réquiem
Yo quise amarte hasta la Patagonia.
Fue imposible.
En cada kilómetro fundamental quedó tu espuma.
El burladero.
Ahora toca el regreso.
Arder en el país del olvido.
Como un extranjero sin párpados.
La oscuridad es un cuerpo precipitado.

Susana Thénon

terónSusana Thénon nació en 1937 y murió en Buenos Aires a los 56 años en 1990. Además de poeta fue traductora literaria y fotógrafa artística. Sus poemarios incluyen edad sin tregua (1958), Habitante de la nada (1960), de lugares extraños (1967) y Ova completa (1987). Entre su producción inedita para el momento de su muerte se encontró Ensayo General y papyrus . Sus poemas han sido traducido en muchas revistas literarias Europeas y Norteamericanas.

La antología
¿tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en la Argentina becada
por la Putifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico
pero lo que importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión –aaah ¿cómo se dice?–
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?
porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no sólo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas
es una antología democrática
pero por favor no me traigas
ni sanas ni independientes
(La morada imposible, 2001)
Entre alegres asesinos pasa la vida;
entre espinas romas y derrumbamiento.
Ni alma ni cuerpo: sólo minas holladas,
moribundas eternas, como rosas.
El vacío tiende al vacío y así llaman amor
a la atracción ciega de lo igual por lo igual
sin comprender que es muerte,
nada más que muerte y despojo.
Y en tanto que en la sangre, en sus cisternas,
algo se ha liberado de los hilos
y libre se desliza a la nada,
otros cierran puertas, corren pasadores,
rebuscan en sus sueños
hasta encontrar desnuda a la locura,
sospechan del ave y de los ojos de los ratones,
muerden libros como cuerpos, a tambor,
a campana batiente, para mejor dormir
entre algodones sucios y pajaritas.
(De lugares extraños, 1967)

Ella de madrugada
(ella se tocó las manos).

De madrugada, apenas.
Ella recuerda que nada importa
aunque su sombra siga corriendo
alrededor de la noche.
Algo se detuvo en algún momento,
algo marchaba débilmente
y se detuvo en algún momento.
Ella tembló como un sonido
congelado entre los labios de un muerto.
Ella se deshizo como un recuerdo
convocado hasta la saciedad.
Ella se inclinó sobre su respiración
y comprendió que aún vivía.
Se tocó la libertad
y la dejó escurrirse como una pequeña noche.
Se anudó la angustia alrededor del cuello
y recordó su color extraviado.
Ella mordió a ciegas en la oscuridad
y escuchó gritar al silencio.
Y aprendió a reírse
del olor a tiempo que despedía su sangre.
De noche
(ella se cortó las manos).
De noche, apenas.
Ella recoge su pequeño crepúsculo.
Ella sueña en la erección de la rosa.
(Habitante de la nada, 1959)

Punto Fonal (Tango con Vector Crítico)
“la picana en el ropero
todavía está colgada
nadie en ella amputa nada
ni hace sul voltios vibrar”
¡ESO ES DECLAMACIÓN!

PRESTIGIO: apeadero anterior
a la gran terminal LAGUNA ESTIGIA
es posible bajarse
pero corrés el riesgo de volverte por siempre
sapo esquizoide: ser que saltonamente
sobrevive a los cambios de las vías
en PRESTIGIO también hay sandwiches
por si el hambre te cierra el porvenir
come cuanto quieras
no vayas a mirar el relleno
la magna alquimia solo está en los albores

Entre alegres asesinos pasa la vida;
entre espinas romas y derrumbamiento.
Ni alma ni cuerpo: sólo minas holladas,
moribundas eternas, como rosas.
El vacío tiende al vacío y así llaman amor
a la atracción ciega de lo igual por lo igual
sin comprender que es muerte,
nada más que muerte y despojo.
Y en tanto que en la sangre, en sus cisternas,
algo se ha liberado de los hilos
y libre se desliza a la nada,
otros cierran puertas, corren pasadores,
rebuscan en sus sueños
hasta encontrar desnuda a la locura,
sospechan del ave y de los ojos de los ratones,
muerden libros como cuerpos, a tambor,
a campana batiente, para mejor dormir
entre algodones sucios y pajaritas.
(De lugares extraños, 1967)

si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería
cómo fuera yo a tus plantas
cómo esperara tranvías
cómo por llegar de noche
abordara a mediodía
qué despelote sería
con tu abuela enajenada
con tu hermana y sus manias
con tus primos capitanes
haciéndonos compañía
qué despelote sería
con tu madre en la ventana
con tu madre noche y día
con tu madre que nos tiende
su cama negra de hormigas
qué despelote sería
sin tus huecos en mis huecos
sin tus sombras en las mías
sin dedos con que golpear
el tambor de la agonía
si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería
qué despelote sería
amada
amada mía

Jaime Sabines

sabines Poeta mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; el 25 de marzo de 1926. Hijo de un libanés emigrado. Vivió alternativamente ahí y en la ciudad de México. Estudió medicina, pero abandonó estos estudios, posteriormente estudió letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Lengua y Literatura Española. En su juventud participó en programas de radio. Fue diputado federal por el estado de Chiapas de 1976 a 1979 y diputado en el Congreso de la Unión en 1988 por el Distrito Federal. Fue poeta calificado por el presidente de México, Ernesto Zedillo, como uno de los más importantes del país en el siglo XX, falleció el 19 de marzo de 1999 en México, Distrito Federal, víctima de un cáncer a la edad de 72 años. Sus poemas son viajes al fondo oscuro de las emociones, siempre con fuerza y siempre desgarradores. De su interior sacó poemas toscos y abruptos. A veces acertó y a veces no, pero cuando lo logró, sus poemas, hablan del amor o de la muerte del padre, tienen una fuerza y una tenacidad en donde el ritmo del lenguaje y la potencia de las expresiones dejan sin aliento al lector, seguro de haber tocado una verdad. Fue Premio Villaurrutia en 1973 y Premio Nacional de Literatura en 1983. Sus libros son Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba (1956), Yuria (1967), Maltiempo (1972), Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) y Uno es el hombre (1990). Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977). Enciclopedia Microsoft Encarta 99

Espero curarme de tí
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame
agua”, “¿sabes manejar?,”se hizo de noche”… Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te
quiero”.)
Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón.

Me doy cuenta de que me faltas
Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto amí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
corno un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas. cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.

Los Amorosos
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de
inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.
Te desnudas igual…
Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Como te quiero entonces
entre las sábanas y el frió!
Te pones a flitrearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y como nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
Cuando tengas ganas de morirte
Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras que hermosa es la vida:
carne, frijoles, pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete y ya.
Siempre fui mi pene
Siempre fui mi pene, Dios mío,
siempre fui el pedazo de mi carne
que entraba en las mujeres,
que me hacía hombre, conocedor del mundo,
propietario de la vida y de la muerte.
¿Por qué me disminuyes?
Yo no quiero aprender de tu sabiduría.
Yo quiero el falo erecto, pero erecto,
para entrar a la hora precisa
en el dulce terrón de la tierra dulce.
¡Condédeme vivir entero
hasta los ochenta!
Tu nombre
Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de
escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No
quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las
tres de la mañana paseando de un lado a otro de la
estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado,
ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con
todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón
amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo
digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de
amanecer.

Verónica Viola Fischer

Veronica Viola FisherVerónica Viola Fischer nació en Buenos Aires el 8 de abril de 1974. Ha publicado Hacer Sapito (Buenos Aires, Editorial Nusud, 1995) y A boca de jarro (Buenos Aires, Edición A Secas, 2003). Ha figurado en varias selecciones, entre ellas, la Antología de la Poesía Latinoamericana del Siglo XXI. Viola Fisher se queja de la falta de tiempo para escribir. “Yo me avoco a la escritura. Nada más. Y ahí veo lo que aparece. Seguramente que en eso que aparece hay un interés, pero no es interés tan consciente ni planificado.”

Ex – profesa
Sin que otros lo sepan ya he profanado todo
lo que dictaminamos sagrado en nuestro amor
y sin que vos lo escuches digo que sí, yo fui
quien escupió todo reflejo
que apareciera en la noche para ayudar
a vernos. Quemé mis manos perdí la sensibilidad
con tal de aplastar cualquier flama que osase interponerse,
me gusta no verte, no verme,
que te sumerjas todavía en mí
pensando que el líquido es solo flujo
sudor o lágrimas y no descubras
que orino con sangre alrededor
de mi cuerpo para proteger
eso que llamo mi terreno,
mil veces, he humedecido tus labios
con el sabor de esta guerra.

Dialéctica
No hay voluntad de persistir sobre este asunto
No quiero hablar
sobre posibles razones respecto
de mi comportamiento: te acaricié
como si estuviera repasando con el dorso de una mano
las miguitas de la mesa
hasta la palma de la mano contraria y no tengo
mas que amor para darte

Señal
Mi nariz bajo tu axila, muerdo en la articulación
la extremidad que llega más lejos
la lengua de otra boca –vas a dejarme
sin hombro, el brazo saliendo directamente
del corazón– como un dibujo infantil o una vena
ramificada en dedos que al tocar
mis ojos los vuelven rojos en señal de stop:
no naciste para mí,
mi nariz reconoce sin embargo
el olor a pan bajo tu brazo

Brindis
hagamos derroche
en esta dimensión
águila o buey sobre la boca
me arrastran por el cielo
de modo brutal
si digo que soy feliz
¿sonará el tambor,
del arma que oculto tras la sien?

Arveja negra

Tengo un problema:
arranqué los ojos de mi muñeca
y ya no ve. Desde el noveno piso
lancé con ímpetu al patio interno
de mi vecina un ojito, el izquierdo.
En una alcantarilla, único
ojo abierto que permite
entrar a la imagen hecha cuerpo;
es de saliva poderosa
seduce agresiva cualquier intento
de entrega externa, la convierte
en interna destrucción. Allí
abandoné el otro ojo que rodó
como una arveja negra.
Mi muñeca: muñón del alma mía
no está ciega, es simple
no tiene en la cara ojos
y su cabeza recuerda
pequeño el patio que se agiganta
a gran velocidad, un agujero.
Yo le muestro
determinada cantidad de dedos, ¿cuántos
hay? le saco la lengua, me burlo
lloro en silencio y no lo nota, la amenazo
y nunca tiembla: Ojos que no ven
corazón que no siente. Necesito
dos ojos, o un corazón
autosuficiente. Mi lágrima no sabe
parir otros, mi problema es
operar en el hueco
de la mirada. No,
caer en él.

Notas para un agitador
cuando era pequeño se le cayó un piano
en la nuca, desde ese día sus vértebras
suenan cada vez que baila
sobre la silla eléctrica: no muestra arrepentimiento
con palabras, no entona
baladas de protesta
Se dedicó a grabar sonatas
de guerra, percusión ósea contra
tiritar de dientes. La electricidad es buena
compañera dice ahora
encerrado a perpetua,
que enciende la tele
de la paz rosada o la casa
de un moderno enjambre de patrañas, enfermo
el penado yace quieto, en silencio.
De la música del cuerpo proviene
una verdad indisoluble pero si hubiera
caído una hoja
filosa sobre su nuca, ¿qué palabras
escribiría nunca?
Un niño pregunta a otro
cuando el mar se agita, habla?
Shh… le contesta su amiguito
al igual que las olas
y callan

Marquesina
Después anuncio: yo puedo
consolarte, dejame, hacerte creer que poseo
dedos de valor incalculable. Soy la madre
recién nacida. Soy viento
revolviendo tu cuero
cabelludo o tu cuero sintético
gran asistente de luces
para el efecto: de cuerpo entero
mi nombre.

Huevos
Las cigüeñas jóvenes que llegan
no ocupan nidos vacíos
Van al ataque de otros
hogares ocupados por familias,
los arrebatan o mueren. Hijas perdidas
tal vez, que vuelven a vengarse
inadaptadas pajaritas de papel
la mayoría, débiles.
Después de muertas, renacen buenas
y se ocupan de viajar cargando niños
rosados, normales, niñas también.
Si el llanto cesa y los bebés ríen
son abandonados
o el destino coloca cables
de alta tensión donde queda la cigüeña
como un avión de guerra o bien
como una equilibrista
dormida sobre la cuerda. Entonces,
la bebé moquea en su última respuesta.
A mí me trajo un cuervo,
hembra y yo en venganza
le comí los ovarios.
Ahora pone huevos.

Glauca
¿Qué te pica? El alma
máter, pero a fuerza de miedo
no fui más que un pobre padre
para vos, hubiera querido
altares de frutas sin carozo
de flores sin centro y de carey
peinecitos sin dientes
para acariciar tus vellos
en la dirección correcta?
Ningún desperfecto
hedor o aspereza irresistible
y sin embargo
soy un almo no calmo
nada por mí mismo, insatisfecho
siempre. Perdoname,
puse el huevo entre mis piernas
y lo que debía ser tibio, ardió
como los mil demonios
usurpando el aire. Máter
cambiemos los roles por el amor
de dos, piedras preciosas
que mastico en el perfume
de tus palabras. Vivo
por vos y por mí
hago nada. Qué,
te pica? Sostener entre uñas
el salto de pulguita
ay esmeralda
ráscame la espalda que yo
no puedo, pido
tregua suplico
entre la uña y el dedo:
levantar roncha (escocer mucho una palabra o ¿cosa?)
por los siglos de los siglos
temer
a mi propio fuego cada vez
que abro la boca para decir alguna
cosa o ¿palabra?
Ay esmeralda rascame mucho más,

adentro.

Yolanda Pantin

pantin Yolanda Pantin, nació en Caracas en 1954. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello de esa ciudad. Es autora de los siguientes libros de poesía: Casa o Lobo (Monte Ávila Editores, Caracas 1981); Correo del Corazón (Fundarte, Caracas 1985); La Canción Fría (Angria, Caracas 1989), Poemas del Escritor (Fundarte, Caracas 1989), El Cielo de París (Pequeña Venecia, Caracas 1989), Les Bas Sentiments (Fourbis, París 1992), Los Bajos Sentimientos (Monte Ávila Latinoamericana, Caracas 1993), La Quietud (Pequeña Venecia, Caracas 1998), La Épica del Padre (La nave va, Caracas 2002), Poemas Huérfanos (La liebre libre, Maracay 2002), El hueso Pélvico ( Eclepsidra, Caracas 2002), Poesía reunida, 1981-2002 (Otero, Caracas, 2003 (en prensa), además del poema dramático La Otredad y el Vampiro (Fundarte, Caracas 1994). En 1998 publicó en España la antología personal Enemiga Mía. En 1989 recibió en Caracas el Premio Fundarte de Poesía. En 2004 recibió la Beca Guggenheim. Foto Karim Dannery

La infancia es una gracia…
La infancia es una gracia que me fue desprendida. Aquello que se viene me devuelve
persona con brío de reír. Ya no tengo memoria para el nombre del árbol y semilla
tallada. Ni de aquel que resiste con caballos en las palmas y tiene a cada lado una
rienda tejida. Lo cierto más oscuro, cuando divago y pregunto, háblame de aquello, de
las cosas sucedidas, cuando antes: la rudeza de sentarnos en las sillas de madera.
(Casa o Lobo, 1981)


Cuando jueguen…

Cuando jueguen. Cuando cierren puertas y nadie
diga escondido. Sin que rendijas. No te alcanza
el destello. Es juego. Abrimos ojos de grandes.
Lo que me cubre para que no me veas. Que no me
ronde el silencio; dijera. Se me alarga una lluvia,
se prolonga hasta lo último y no puedo. El miedo
de tenerme tan remota. Este ritmo. Esta pausa.
Como si nadie. . . Para que nadie me delate.
(Casa o lobo, 1981)

Yo hice el cable submarino
Eres mi criatura
yo hice tus ojos tus manos
tus dientes montados
unos encima de los otros
Yo puse tu mirada
sobre el mundo
tus dos piernas
Yo hice al mundo
ávido y mojado
sin palabras
hice tu perfi
entrar al agua
tus brazadas
en el mar
en la piscina
Yo hice tu barbilla
tu cansancio
tus aletas de pez
en el acuario
Hice una joven para amarte
de venticinco años
la hice apátrida
enfermiza
una niña en el marasmo
Hice un país
un enemigo
Me dije
no
está prohibido
mirarte
Me hice daño
Yo hice a mi criatura
con mi sangre
abrir la carne
Marqué las horas muertas
en este calendario
la importancia del teléfono
mudo repicando
Yo hice el cable submarino
a París
también la hice
la ciudad de los amantes
(Los bajos sentimientos, 1993)
Conversación en un baño
Por costumbre
se acuesta en la cama
a esperar a su marido
que llega siempre tarde
da las buenas noches
bosteza
Ella se va al baño
aplaca la furia
con su mano maestra
recostada en la toalla
cuando él entra y pregunta:
“¿Qué haces aquí?”
“Nada”, responde.
(Correo del Corazón, 1985)

Vitral de mujer sola
Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
Esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros
(Correo del Corazón, 1985)