Jacques Braunstein por Amalio Belmonte
Hoy murió nuestro excelso amigo Jacques Braunstein (Z´L), erudito del género musical al cual dedicó toda su vida y que consideraba como la música clásica del siglo XX Encarnaba, con su personalidad y sus afanes por la síncopa jazzística, todo lo que este género representa: libertad, audacia, creatividad, virtuosismo, improvisación inteligente, modernidad y trascendencia, lo cual combinaba con una profunda reverencia por la amistad. Un ser humano generoso y leal, exhibía y practicaba un sentido hedonista por la vida, que jamás le abandonaría. Honró a nuestro país, que hizo el suyo, introduciendo el jazz como parte del movimiento cultural venezolano. No hay movimiento, aficionado, músico, critico, pea o grupo nacional relacionado con el jazz al cual no haya prodigado estimulo, apoyo, promoción, recomendaciones. Puede afirmarse, sin exagerar ni excluir, que la integración y difusión del jazz en Venezuela, tiene en Jacques Braunstein el principal pionero. Relato muchas veces a quienes le entrevistaban y en sus programas de radio las vicisitudes que padeció cuando fundó en 1952, recién llegado al país, posterior al periplo que le condujo desde su Rumania natal, con paso por Brasil hasta Caracas, el primer club de jazz venezolano : “El Caracas Jazz Club”, luego, tres años más tarde, su afamando programa radial “El idioma del jazz”, que para sorpresa de muchos, en una sociedad tendiente a lo efímero, inició una larga trayectoria detenida sólo por la muerte de su creador. Han sido 55 años de obligada audiencia para todos los cultores del jazz . El programa tenía asegurada su calidad por los inmensos conocimientos de Jacques y su prodigiosa y actualizada colección tanto de discos de vinyl como de CDs. Es difícil pensar que alguna persona vinculada con este género directa o indirectamente, no le haya oído alguna vez. Podrían asimilarse la primeras etapas de las iniciativas culturales de Jacques Braunstein, en Caracas con lo que manifiesta el conocido cronista de jazz de Nueva York, Nat Hentoff, al referirse a los músicos y al propio género : “A quienes desarrolla nuevas formas , un lenguaje nuevo , nuevos colores , maneras nuevas de ver , de oír , de sentir nuevas de oír siempre se les observa al principio con desconfianza o desdén o hasta odio ; se ríen de ellos, , les aíslan …” Si embargo, no hubo frustraciones o carencia de reconocimientos lo que caracterizó la vida de Jacques . Fue y seguirá siendo la referencia más importante del jazz que se difundió y creó, incluyendo a los compositores y músicos locales, durante su vida en el país. Las luminarias que nos visitaron bajo su auspicio admiraban los conocimientos de éste habitante de un lugar donde se suponía que el jazz podría ser algo exótico. Igual ocurrió con dos figuras legendarias como críticos y productores: Leonard Feather y Norman Grantz. Le comparábamos con el primero y rechazaba con elegancia lo que consideraba una herejía. Pero no era descaminado sostener que tenía la calidad de ambos en el rol de crítico y promotor. No le fueron ajenos los ambientes académicos, además de una solida formación en diferentes instituciones y países, dedicó tiempo a la docencia en los postgrados de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales y en la Facultad de Farmacia (Gerencia de detalles). Participó en dos magnificas iniciativas organizadas por la Escuela de Sociología y por la Facultad de Arquitectura de la UCV: “Seminario sobre el Origen y Evolución del Jazz” y “Clase Abierta de Jazz”. Recibió, además, un homenaje en el Aula Magna por su trayectoria cultural y artística. Como no agregar, en otro ámbito, el “Festival de jazz del Orinoco”, y otros festivales en ciudades del interior del país. El último tuvo lugar en Barquisimeto, este mismo año Consentía s las dificultades para definir con precisión al jazz. Asunto. Problema común para todos los conocedores. Admitía que el principal obstáculo proviene de la condición mestiza y sincrética: “El jazz es la música del clásica del siglo XX. Cuando digo clásica es porque el jazz es lo que más representa la música del siglo XX”. Quizás, ese mismo sincretismo que nunca termina ni se congela y los cambios apreciables que se pueden constatar en la historia del jazz, que lo colocan a distancia, sin renunciar a ese legado, de la música que acompañaba a la “marcha de los ángeles” en Nueva Orleans, para estar presente hoy en la cultura popular de todo el mundo, son la más clara evidencia de su vitalidad y vigencia. Ello hacía exclamar a Jacques Braunstein que: “El jazz nunca pasara de moda, porque es la música del intérprete. Mientras haya artistas que se interesen por este género musical, lo practiquen y lo toquen habrá jazz”. De igual manera, agregamos que mientras haya personas como Jacques Braunstein, difundiendo, apoyando, estimulando con devoción mística y talento ilimitado las manifestaciones culturales de la humanidad como el jazz, se impondrá el mundo de lo sublime, de los sentidos, del pensamiento libre, de lo democrático, que no condena la improvisación de los duendes que saben tocarlo con maestría. Jacques se negaba a aceptar o tan siquiera dudar de la perennidad del jazz. Le parecía una conseja aquello , según lo cual el “verdadero jazz “ concluyó con la muerte del saxofonista Charlie Parker (1955), menos aún que ese género no sobreviviría a la desaparición de los grandes intérpretes Armstrong, Ellington, Ella Fitzgerald, Cunt Basie, Coltrane, Mulligan, Getz, Sara Vaughan, Oscar Peterson, Thelonious Monk, Ron Carter, Charles Mingus, Milt Jackson. Gillespie, Bill Evans y Miles Davies (los conoció a casi todos). La historia se encargaría de fortalecer las férreas convicciones de Jacques, acerca de la inmortalidad de su jazz, impermeable a modas, décadas, tendencias, decadencias. El jazz, sentenciaba, la música clásica siglo XX, no estaba sometida a esos caprichos. Tampoco aceptó lo que algunos grandes intérpretes como Caunt Bsie, admitiera durante el esplendor del rock en los sesenta, que la música popular estadounidense había cometido parricidio porque el mas luminoso de sus descendientes, el rock, adorado por la juventud del momento, había asesinado al jazz. Así, como sostenía ese gran escritor y obsesivo melómano Julio Cortázar, que el jazz une y resuelve más conflictos que las Naciones Unidas, conecta a las personas de mejor manera que las líneas aéreas y los teléfonos (Rayuela), Jacques asociaba la armonía con sus programas radiales, estaba seguro que el jazz era incólume a los conflictos y podía promover la fraternidad. Volvamos a Cortázar para despedir al maestro, melómano insigne, amigo entrañable , quien decía dice del famosos pianista Thelonious Monk: “Cuando Monk se sienta al piano ,la humanidad entera se sienta con él” (La vuelta al día en Ochenta Mundos) , para decir que cuando Jacques Braunstein hablaba de jazz, el mundo cultural venezolano se ponía de pie para aplaudirle y rendirle homenaje . Los melómanos de la humanidad entera habrían hecho lo mismo Despidamos a Jacques con su lema de toda la vida “PAZ y JAZZ “ para Jacques Braunstein Temas Relacionados: |
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Debo admitir que me introduje en la querencia por el Jazz, gracias a “El Idioma del Jazz”, de Jacques Braunstein; del cual fui asíduo oyente, y es mi guía en la producción de mi programa radial: “Free Jazz Caravan”.
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