Políticos, y la ciencia y tecnología por José Álvarez Cornett
El artículo lleva por título Políticos, y la ciencia y tecnología y en el José nos reta con sus reflexiones sobre el estado de la CyT en Venezuela. No se lo pierdan y envíenle comentarios a Citizen News Agency.
Políticos, y la ciencia y tecnología Dos hechos acaecidos en los últimos días me motivaron a escribir este artículo. La presentación del Alcalde Antonio Ledezma la tuvimos que ver en diferido. Ni una camarita (webcam) tenían en la Mesa de Unidad en el acto del jueves (21/10/2009) para hacer un webcast de la presentación sobre el importante tema de la Unidad y las elecciones a la Asamblea Nacional. Lo cual no hubiese tenido mayor impacto de no ser porque Alberto Ravell decidió (no lo juzgo; sus razones habrá tenido) no transmitir en vivo el acto mientras muchos ciudadanos esperaban ver el evento en vivo y poder por Twitter preguntar y repreguntar en tiempo real— así los políticos (no todos) sean parcos y no nos respondan. Ravell, además, dijo por Twitter, que lo transmitiría en diferido ya que igual daba porque ningún otro canal lo iba a transmitir. ¿Por qué depender de Globovisión? Un segundo hecho. Hace pocos días, quien escribe esto participó desde su casa en Caracas en un evento de la Universidad de Harvard en Estados Unidos e interactuó con el ponente y, días después, hizo lo mismo en un evento sobre tendencias digitales del IESA, en donde la conferencia era transmitida en webcast por un sistema ligado a Twitter (vía http://twitcam.com) y en donde se podía ver, escuchar, interactuar y hacer preguntas. Además, el suscrito, durante la misma conferencia del IESA, tuvo la experiencia inédita de escuchar en un webcast a un panelista quién estaba participando en forma remota desde Bogotá y cuya voz nos llegaba vía Skype y el video vía webcam. O sea, que quien escribe veía una webcam en un webcast transmitido por Twitcam y todo en tiempo real. Todo esto indica que las nuevas tecnologías Web 2.0 están, no solo en los países desarrollados, sino también en Venezuela. Sin embargo, donde si no están es en los partidos políticos venezolanos y en la mayoría de los políticos que en ellos militan. Estas dos experiencias, me llevan a hacer una reflexión más profunda. Primera reflexión: Los políticos necesitan, no sólo saber como usar las nuevas tecnologías Web 2.0 para comunicarse con los ciudadanos, también, tienen que cambiar su paradigma de como interactuar con la gente. Hoy día ya no basta con parase en una tarima y dar un discurso, o hablar en TV. Los monólogos políticos no bastan. Ahora la interacción es bidireccional, o de doble vía. Los ciudadanos Web 2.0 somos para decirlo, coloquialmente, más ácidos e inquisitivos que los mismos periodistas. Sin contar que algunos son bastante irreverentes. Los políticos venezolanos tienen que acostumbrarse a ser interpelados, cuestionados por la ciudadanía, y la gente de a pie. Los ciudadanos activos y movilizados, al igual que los políticos también estamos preocupados por el destino de la nación. Los que hoy hacemos vida en la Tuitosfera, es cierto, que somos unos pocos pero somos y estamos en proceso de ser formadores de opinión y de tendencias y, aunque pocos, llegamos a bastante más gente. Con un solo Tweet: mi Twitter, mi Facebook, mi email, y mi celular son una sola red que recorre el mundo de Caracas a Upata, a Barquisimeto, a Maracaibo, a Nueva York, San Francisco, Filadelfia, Río, Sao Paulo, Buenos Aires, Tokio, Jakarta, Londres, Seul, Beijing(claro, solo cuando el gobierno chino permite que mis amigos se conecten a redes sociales o ellos se las ingenien para saltar las talanqueras electrónicas impuestas). Mensaje a políticos: “Estamos en otros tiempos, hay que cambiar el paradigma.” Segunda reflexión: Políticos deben saber y entender las implicaciones de la Ciencia y Tecnología ¿Puede llamarse persona culta alguien que no sabe casi nada sobre el mundo científico y tecnológico en el que vive? Los mundos de la ciencia y la política deben acercarse y entenderse. Los políticos venezolanos —y los de muchas otras partes del mundo también— no están alfabetizados en ciencia y tecnología. No manejan el tema. La metáfora de “Sembrar el Petróleo”, me temo, que ya no tiene vigencia. Su momento ya pasó aunque sigue siendo un punto de apalancamiento para desarrollarnos— pero no más. Los políticos deberían conocer por boca de los propios científicos, las relaciones existentes entre ciencia, tecnología, sociedad y desarrollo (Ejemplo: desde hace mucho tiempo deberíamos estar activamente desarrollando tecnologías de celdas de combustible de hidrógeno, explorando las interfases entre medicina, biología, ciencia de materiales, y física, investigando en bionanotecnología). ¿Quiénes son los políticos venezolanos que conocen sobre estos temas y sus implicaciones para la sociedad? Porque si Venezuela tiene alguna oportunidad en el futuro de desarrollarse esta será en base, no a su petróleo, sino a su talento humano, al desarrollo del conocimiento y a la creatividad de su gente que, y esto, es bueno afirmarlo y reafirmarlo, viene circulando entre nosotros, “como una gran corriente dianoética que atraviesa la región desde sus orígenes: en su capacidad para practicar la ciencia, el arte, la sabiduría, la inteligencia. En suma: en su creación intelectiva.” [cita es de José Balza, “Pensar a Venezuela” (2008), página 8]. Y, en efecto, es que desde tiempos inmemoriales, y a pesar de todas las vicisitudes y guerras por las que hemos pasado, la creación intelectiva en Venezuela ha estado vigente. Comenzando con aquel indígena timotocuica que con sus manos creó la Venus de Carache, allá en las Cuevas de Carrasquero, Edo. Trujillo, a los artesanos zambos y mulatos que trabajaron la madera recreando imágenes religiosas durante la colonia en los siglo XVI- XVII, y, aquí, en este instante, tomo otro ramal de esa “gran corriente dianoética”, un ramal menos transitado, me refiero al de la ciencia y la técnica, para llegar a un cumanés sin igual, radicado en los llanos, Carlos del Pozo y Sucre (1743-1813) (sorprendió a Alejandro Humboldt con sus experimentos de electricidad; ver aquí http://bit.ly/13rVKo http://bit.ly/2wxy6s ; “Encontramos en Calabozo, en el corazón de los llanos una máquina eléctrica de grandes discos, electróforos, baterías, electrómetros, un material casi tan completo como el que poseen nuestros físicos en Europa”. No habían sido comprados en Estados Unidos todos estos objetos; eran la obra de un hombre que nunca había visto instrumento alguno, que a nadie podía consultar, que no conocía los fenómenos de la electricidad más que por la lectura del Tratado de Sigau de la Fond y de las Memorias de Franklin………….. Fácil es suponer cuántas dificultades tuvo que vencer el Sr. del Pozo desde que cayeron en sus manos las primeras obras sobre la electricidad, cuando resolvió animosamente procurarse, por su propia industria, todo lo que veía descrito en los libro”. Cita es de Humbolt, Alejandro de, Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente. Traducción de Lisandro Alvarado, Ministerio de Educación, Biblioteca Venezolana de Cultura, 1941, Tomo III, pp. 240), prosigo a 1870 a un químico como Vicente Marcano o a su discípulo Antonio Pedro Mora (trabajó con el primer generador de rayos X que se conoció en el país, el 26 de abril de 1896, apenas unos meses después que Wilhelm Röntgen publicara su descubrimiento de dichos rayos http://bit.ly/4DxTSm), llego ahora a un Humberto Fernández Morán, creador de la cuchilla de diamante y único latinoamericano en ganar el prestigioso Premio John Scott 1967 otorgado al hombre o mujer cuya invención haya contribuido de forma significativa al bienestar y felicidad de la humanidad, a un matemático como Raimundo Chela http://bit.ly/2YfYe0, a un Ignacio Rodríguez Iturbe (ganador en el 2002 del llamado Premio Nobel del Agua —Stockholm Water Price http://bit.ly/1gRJTK, http://bit.ly/1RYj9e — y hoy profesor en la Universidad de Princeton. En otras palabras, talento científico hay y ha habido. La creatividad venezolana permea todos los espacios de la sociedad y no solo es la poesía de un Eugenio Montejo, uno de nuestros más grandes poetas, ni la maestría de un Gustavo Dudamel, de un Armando Reverón, o el cinetismo de un Jesús Soto, Fisiocromías de Carlos Cruz-Diez, o la Torre Solar, Abra Solar y las Policromías y Coloritmos de un Alejandro Otero. La creatividad también ha sido ejercida en el campo de la ciencia y técnica. Eso sí desarrollada bajo grandísimas limitaciones y, a pesar de ellas, y con poco estímulo y gran desinterés por parte del Estado y de la sociedad. ¿Cuál es la diferencia? Son varias. Mientras un Dudamel es, además de su talento innato, producto de un sistema de orquestas juveniles que le permitió desarrollarse. Él representa el fruto del esfuerzo continuo y perseverante del Maestro José Antonio Abreu y del Estado venezolano. Mientras que la pintura y escultura le deben mucho a la creación en agosto de 1912 de un gran centro cultural al margen del Estado como lo fue el Círculo de Bellas Artes, y a un gran maestro como Antonio Edmundo Monsanto, uno de los líderes del círculo con mejor formación en arte y su historia apesar de no haber salido nunca de Venezuela, y, por supuesto, al apoyo de la sociedad venezolana al arte y la cultura. Música Vs Ciencia La ciencia no ha corrido con esa suerte a pesar de que han existido muchos maestros insignes como, Mischa Cotlar, y lo menciono a él por ser uno de los más desconocidos entre nosotros. Mischa Cotlar (1912-2007), el más grande matemático latinoamericano fundador de la escuela de análisis armónico en Venezuela (Mischa Cotlar:Nota Biográfica, MISCHA: Veinte Años de Actividad en Venezuela, Mischa, mi maestro). Igual que hay Dudamels, también hay Einsteins entre nosotros solo que para los Einsteins en potencia no existe un equivalente como el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles que los apoye. Si apoyamos la Música tendremos músicos, si apoyamos la Ciencia, científicos, y si creamos vínculos entre ciencia, tecnología, mercado y aparato productivo nacional tendremos más desarrollo. Pero la verdad es que ni la sociedad venezolana ni el Estado le han puesto gran interés al desarrollo y promoción de las ciencias básicas. Quien escribe esta conciente de los esfuerzos de la ASOVAC, FUNDAVAC, y de los grupos de científicos trabajando de forma aislada en sus laboratorios y grupos de trabajo en las universidades nacionales UCV, ULA, USB y otros lugares como el IVIC, INTEVEP y el CENIAP (hoy llamado INIA). Pero la verdad es que cuando un estudiante o profesor de un país desarrollado crea alguna técnica nueva o descubre algo novedoso, inmediatamente hay todo un sistema de soporte en donde es fácil patentar el invento, hay un mercado que se interesa, un inversionista que se arriesga, y algunas veces el mismo estudiante o profesor, que en sí mismos son emprendedores, se arriesgan para continuar el desarrollo tecnológico fuera del ámbito académico creando empresas. Aunque talento si hay, los recursos financieros brillan por su ausencia. Y, además, estos canales vitales que conectan centros e investigación, con mercados y empresas no están presentes en el país y hay que construirlos. Pienso que es deber de entes como Asovac, FundaVac, la Academia de Física, Matemática y Ciencias Naturales y otras sociedades científicas convencer a los partidos y a los políticos de la necesidad desarrollar un sistema integral que permita el desarrollo de la ciencia en Venezuela. La ciencia es una actividad humana de carácter universal. Ella se debe y tiene que hacer por la ciencia misma, igual que con el arte, pero también debe existir una estrecha conexión entre la ciencia, la tecnología y los problemas del aparato productivo nacional. La estructura legal que permite hacer estos vínculos, los incentivos económicos, y las políticas públicas que los promuevan las hacen los políticos, por eso es la gran importancia de que exista una masa crítica de políticos alfabetizados en ciencia y tecnología. Los venezolanos tenemos pruebas fehacientes de que hay talento y que cuando el estado y la sociedad ponen juntos esfuerzos y recursos, un caso emblemático es el del sistema de orquestas juveniles, los talentos producen resultados. Sin ciencia y sin desarrollos tecnológicos propios, las posibilidades de progreso para la Venezuela del Siglo XXI serán escasas. Los políticos deben entender esto, deben internalizar esto, tienen que ver y pensar en el largo plazo, tomar decisiones hoy que impacten los próximos 30 o 50 años sin importar si en el presente estas medidas son o no populares. Sólo las generaciones futuras lo sabrán agradecer, pero claro ellas no votan hoy. Por último, nuestros empresarios son también parte del sistema. Pero desgraciadamente ellos también son analfabetas en ciencia y tecnología. Lamentablemente, en este país lo que existe, más que empresarios emprendedores, son comerciantes y mercaderes. Hay que sembrar el alma de los jóvenes científicos con el espíritu del emprendedor y los políticos deben crear los canales y mecanismos necesarios para que la sociedad venezolana como un todo ( no solo el gobierno, aunque este participe) logre transformarse en una sociedad del conocimiento. Todas estas preocupaciones sobre la evangelización de los políticos en el tema de ciencia y tecnología y los otros aspectos aquí mencionados son asuntos importantes para la nación y deben ser discutidos ya, y poco a poco implementados, en paralelo con lo urgente— con eso que nos agobia y nos quiere destruir, con eso que, hoy, solo nombro con silencio. AUTOR: José Álvarez Cornett para CNA. Citizen News Agency by http://citizennewsagency.org is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 Estados Unidos License. Temas Relacionados: |
1 comentario |
Excelente artículo
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