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Hurdia victoria, un langostino gigante del período cámbrico


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Un grupo de investigadores canadienses, británicos y suecos juntaron pedazos de fósiles provenientes del esquisto de Burgess en Columbia Británica, Canadá y construyeron la morfología de Hurdia victoria, un langostino de unos 50 centímetros de largo, el cual era un gigante hace unos 500 millones de años, unos 250 millones de años antes de la aparición de los dinosaurios.

La investigación, publicada en Science, es de importancia para conocer el origen de los artrópodos y la diversidad de las anomalocaridas. Se cree que Hurdia victoria fue unos de los grandes predadores de su época.

Foto: Science, Reconstrucción artística de la Hurdia victoria

Descubrieron otro superpredador
La Nación
Lunes 23 de marzo de 2009

Ocupaba la cima de la cadena alimentaria en los mares hace 500 millones de años

Investigadores de la Universidad de Uppsala, Suecia, lograron resolver un enigma centenario: en un trabajo que acaba de publicar Science , describen un extraño “monstruo” de los mares que vivió hace alrededor de 500 millones de años.

Tan extraño era el aspecto de la Hurdia victoria -una suerte de langostino gigante apodado “el tiranosaurio de los mares cámbricos”- que los paleontólogos necesitaron casi un siglo para poner las piezas del rompecabezas en su lugar y dar con la imagen real de un animal que hoy aporta datos sobre los primeros artrópodos.

Su historia comienza en 1912, cuando el hallazgo de fragmentos fósiles de varios especímenes de 500 millones de años de antigüedad en una cantera de la Columbia británica canadiense dieron lugar a su descripción como una suerte de crustáceo primitivo.

Piezas de un rompecabezas

hurdia-victoria2Décadas más tarde, otras partes de su anatomía fueron descriptas como especies separadas de medusas, pepinos de mar o artrópodos. En los años 70, nuevos análisis de los restos fósiles llevaron a clasificarlo como un artrópodo (un animal invertebrado con esqueleto externo y apéndices articulados, como los crustáceos, los insectos y las arañas), y luego, en los 80, tan sólo como un espécimen inusual de otra especie de artrópodo marino.

Ahora, gracias al hallazgo y estudio de restos fósiles del espécimen mejor preservado, que permanecieron guardados en el Museo Smithsoniano de Historia Natural en Washington, Estados Unidos, los paleontólogos han resuelto este rompecabezas centenario.

¿Cómo era la Hurdia victoria ? Con medio metro de largo, un cuerpo segmentado parecido al de un camarón, una boca circular con varias hileras de dientes y un par de pinzas espinosas debajo de la cabeza, este artrópodo primitivo se encontraba en la cima de la cadena alimentaria de los mares cámbricos, 250 millones de años antes de la aparición de los dinosaurios.

El misterio continúa

Como muchos animales que poblaron esos mares, la Hurdia victoria tenía características físicas que jamás volvieron a verse en ningún otro ser vivo. En este caso, un gran caparazón triangular que se proyectaba por delante de su cabeza.

“Esta estructura es diferente de cualquiera que haya sido vista en otro fósil o en un artrópodo viviente”, comentó Allison Daley, principal autora de la descripción de este organismo.

“En muchos animales, el caparazón es utilizado para proteger las partes blandas del cuerpo, como en los cangrejos o langostas, pero esta estructura en la Hurdia está vacía y no cubre ni protege el resto del cuerpo -agregó-. El uso de este largo caparazón es un misterio.”

Sebastián A. Ríos

That’s no lobster: scientists discover ‘T. Rex’ of Cambrian period
CBC News
Friday, March 20, 2009

Reconstruction of Hurdia victoria, a formidable predator from the Cambrian era.

A team of scientists from Canada, Britain and Sweden has pieced together fossils of what they believe was a giant predator that roamed the seas 500 million years ago — a century after the fossils were first discovered.

In a time when most creatures were no bigger than a fingernail, the 20-cm-long Hurdia victoria was a giant, earning its nickname as the Tyrannosaurus rex of the Cambrian era, researchers report in the Friday issue of journal Science.

The fossils, found in British Columbia’s Burgess Shale, were originally thought to belong to several different species, with some parts attributed to jellyfish, sea cucumbers and arthropods, a groups that includes crustaceans, spiders and insects.

American paleontologist Charles Walcott made the initial discovery in 1909 and described Hurdia victoria as a crustacean-like animal. But the truth is much more complicated, said Allison Daley, the study’s co-author and a Burlington, Ont.,-native working on her PhD at Sweden’s Uppsala University.

“Back when he found them, he thought they were all separate animals and gave them separate names,” said Daley.

“It was only when my co-author, Desmond Collins, did collecting in the ’80s and ’90s that he discovered that all these different parts … were actually different parts of just one animal, the hurdia animal.”

Once Collins and Jean-Bernard Caron — both of the Royal Ontario Museum and the other Canadian co-authors of the study — started assembling these pieces, it became clear that they were looking at a creature unlike anything they had ever seen.

It has a pair of tiny claws on its head that likely were used to shovel food into its large and toothy mouth, similar to another group of predators from that time, of the genus A nomalocaris.

But its most distinct feature is the shell, or carapace, jutting from the front of its head. While crustaceans often have shells to protect the soft parts of the body, the H urdia shell is empty.

“It’s very odd,” Caron told CBC News. “We don’t understand the connection of this part to the rest of the creature very well.”

Caron said the carapace likely slowed the creature down, leading it to probably spend most of its time feeding closer to the sea floor.

Also contributing to the study were Graham Budd of Uppsala University and Gregory Edgecombe of the Natural History Museum in Britain.

The Burgess Shale, located high in the Rocky Mountains, has provided paleontologists with a treasure trove of fossils from about 505 million years ago. It was recognized as a UNESCO World Heritage Site in 1981.

Resumen del trabajo:

The Burgess Shale Anomalocaridid Hurdia and Its Significance for Early Euarthropod Evolution
Allison C. Daley,Graham E. Budd,Jean-Bernard Caron,Gregory D. Edgecombe,Desmond Collins
Science 20 March 2009:Vol. 323. no. 5921, pp. 1597 – 1600
DOI: 10.1126/science.1169514

As the largest predators of the Cambrian seas, the anomalocaridids had an important impact in structuring the first complex marine animal communities, but many aspects of anomalocaridid morphology, diversity, ecology, and affinity remain unclear owing to a paucity of specimens. Here we describe the anomalocaridid Hurdia, based on several hundred specimens from the Burgess Shale in Canada. Hurdia possesses a general body architecture similar to those of Anomalocaris and Laggania, including the presence of exceptionally well-preserved gills, but differs from those anomalocaridids by possessing a prominent anterior carapace structure. These features amplify and clarify the diversity of known anomalocaridid morphology and provide insight into the origins of important arthropod features, such as the head shield and respiratory exites.

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