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Gabriela Montero y su declaración oficial ante el giro político de Dudamel


A raíz de las declaraciones de Gustavo Dudamel, denunciando por primera vez al régimen chavista, nuestra connotada pianista, Gabriela Montero, escribe en su Facebook esta Declaración Oficial. La misma no tiene desperdicio.

Con una sinopsis de las actuaciones políticas en el pasado de Dudamel, Montero asoma lo que es enfrentar la maquinaria propagandística del poder en el mundo musical.

… Cada palabra pronunciada por Gustavo en su declaración se ha gritado durante años, y en términos mucho más condenatorios, por personas que han perdido mucho más de lo que Gustavo jamás perderá. La única sorpresa para los venezolanos, si se examina su abrumadora respuesta en las redes, es cuánto tiempo ha tardado en pronunciarse. Para muchos venezolanos, sus palabras no serán más que una veleta, un cínico indicador de que las arcas se han vaciado, que el fin del régimen está realmente cerca y que es hora de apostar por el futuro.

Declaración Oficial

Gabriela Montero, 5 de mayo de 2017

En una carta abierta fechada en febrero de 2014, le rogué a Gustavo Dudamel que soltara la mano que lo alimentaba a él y que también financiaba, a cuenta del erario público, un absurdo festín de cientos de millones de dólares para aceitar una maquinaria propagandística que incluía, entre otros, privilegios como viajes en jets privados oficiales, interminables giras de verano de cinco estrellas por todo el mundo y, por supuesto, años de fiestas y cenas lujosas con la misma jerarquía chavista responsable del colapso del Estado que ahora provoca su declaración.

En aquel entonces mi ruego se debió a la evidencia de que era la misma mano magnánima la que simultáneamente estaba destruyendo a una nación entera, así como a la falta de coherencia moral al pretender, por un lado, servir a Dios, al tiempo que se beneficiaba del diablo y propagaba su insidioso mensaje a una audiencia global por el otro. No podía aceptar que se diera prioridad utilitaria a los músicos por encima del sufrimiento y el abuso a toda una población.

Poco después de publicar la carta abierta, acepté ser Cónsul Honorario de Amnistía Internacional, con lo cual mi trabajo de defensa de los Derechos Humanos adquirió cariz institucional.

Mi tesis entonces era que sin una nación funcional y segura, no podría haber futuro para los niños de Venezuela. Necesitábamos desesperadamente salvar a nuestro país, no simplemente dar prioridad a nuestros músicos bajo la ilusión de que el mantra de “transformación social a través de la música” repetido hasta la saciedad y tan eficaz de cara a los medios de comunicación -y tan acomodaticio para promotores y agentes- mitigaría milagrosamente los efectos sociales degenerativos de este régimen mafioso. Algunos recordarán mi analogía de una flor solitaria que se cultiva en un pantano tóxico. La antítesis expresada por Gustavo era que prefería centrarse en la flor, no en el pantano, a lo que yo contesté con la predicción de que pronto el pantano acabaría por intoxicar a la flor.

De manera trágica, el pantano ha consumido a todo el Estado venezolano y, con éste, a la flor de la juventud venezolana. Desde que escribí esa carta a Gustavo a principios de 2014, se estima que 80.000 asesinatos han ocurrido en una Venezuela que ya no tiene Ley. Esta escalofriante violencia ha estado acompañada por condiciones económicas devastadoras que, por fin, están siendo reportadas en nuestros periódicos. Resulta alarmante tanto para mí, como para un amplio sector de mis compatriotas venezolanos, que sólo un asesinato – el trágico asesinato de Armando – finalmente haya servido de catalizador para las palabras de Gustavo. Al parecer, nuestra sociedad privilegia a los músicos hasta en la muerte.

Desde el año 2014, la lista de hombres y mujeres venezolanos valientes, abnegados y sin reconocimiento alguno ha crecido mucho, y Gustavo no está en ella: guerreros incansables por la democracia como María Corina Machado, Leopoldo López (encarcelado por cuarto año consecutivo), su esposa Lilian Tintori, Gustavo Tovar Arroyo, el Foro Penal Venezolano, el movimiento estudiantil y los cientos de miles de personas que se han enfrentado a los cañones de agua y a los gases lacrimógenos, desafiando a los “colectivos” de la muerte. Estos hombres y mujeres han sacrificado todo para denunciar al régimen. Han perdido su libertad, sus negocios, sus carreras, su habilitación a postularse a un cargo y, en el caso del joven Armando y muchos otros, el derecho a la vida misma. Después de todo, no son sólo los músicos los que se vieron atrapados en un clima de dependencia estatal. Cada palabra pronunciada por Gustavo en su declaración se ha gritado durante años, y en términos mucho más condenatorios, por personas que han perdido mucho más de lo que Gustavo jamás perderá. La única sorpresa para los venezolanos, si se examina su abrumadora respuesta en las redes, es cuánto tiempo ha tardado en pronunciarse. Para muchos venezolanos, sus palabras no serán más que una veleta, un cínico indicador de que las arcas se han vaciado, que el fin del régimen está realmente cerca y que es hora de apostar por el futuro.

Los venezolanos no olvidarán los años en que Gustavo se ha presentado voluntariamente como la encarnación de la “Revolución” en el escenario internacional, codo a codo con los ingenieros de nuestro fracaso nacional, desde la toma estatal de RCTV hasta el funeral del propio Chávez. Apenas el año pasado apareció junto a Delcy Rodríguez en el Consejo de Seguridad de la ONU. Para aquellos fuera de Venezuela que no la conocen, ella es la ex ministra de propaganda y ahora Ministra de Relaciones Exteriores, objeto de una reciente investigación de CNN sobre la venta de pasaportes venezolanos en nuestra embajada en Bagdad y la expedición de pasaportes diplomáticos a los sobrinos de la primera dama de Venezuela, condenados por narcotraficantes. Tales alianzas no se pueden borrar de la noche a la mañana.

¿Cuál es mi conclusión? Concluyo que, en este juego de monopolio extremo, Gustavo acaba de jugar su tarjeta de “redención”, llamando a la prensa mundial a emitir su declaración de la noche a la mañana -en sí una demostración de poder inaudito en el ámbito de la música clásica-, el tipo de poder que sólo un aparato estatal puede comprar gracias a años de inversión. Un poder cuyo alcance siempre comprendí plenamente y que jamás podría detentar un “simple músico”. Precisamente el motivo por el cual lo llamé a ejercerlo hace tres años, en el apogeo de aquella otra crisis espantosa.

No me aventuraré a emitir un juicio público sobre la conciencia de Gustavo, ya que no estoy en el negocio de leer mentes ni corazones. Tampoco pretendo afirmar que un solo director de orquesta, incluso uno con el alcance de Gustavo, podría haber derrocado al régimen y haber salvado todas esas vidas. Pero seguiré expresando mi repudio personal ante una situación en la cual el pueblo venezolano busca comida en los botes de basura y muere de mengua por la escasez de medicamentos mientras Gustavo disfruta de riquezas y prosperidad inimaginables, los activos tangibles de una década de privilegio fomentado por el Estado venezolano. El pueblo de Venezuela llegará a sus propias conclusiones en cuanto a las acciones, omisiones, alianzas y beneficios personales de Gustavo durante la era chavista, una época en la que perdimos nuestra nación con Mahler y Mozart como música de fondo, como los desdichados pasajeros del Titanic que el océano se tragó al son de “Cerca de ti, Señor”.

Como nota personal, debo expresar que esta lucha no me ha causado más que una enorme tristeza y pesar, y ocupará el capítulo más oscuro de mi vida. Entre los recuerdos más felices de mi infancia se encuentran el hacer música con mis amigos en Venezuela, y me cuesta reprimir una lágrima cuando veo los videos de aquellas colaboraciones musicales. Jamás pensé que sería mi papel el de denunciar la grosera, por utilitaria, transacción de la promoción musical a cambio de propaganda estatal, ni tampoco imaginé componer una obra como “Ex Patria”, tan ferozmente condenatoria del robo y la degradación de mi país. Pero, en la “intensa urgencia del momento”, fueron las decisiones que tomé, derivadas de mi propia conciencia. Una conciencia que puedo y debo juzgar y que gustosamente someto al juicio del pueblo venezolano.

2 comentarios |

1 Chucho Reyes { 05.08.17 at 16:45 }

Mi muy admirada Gabriela . Felicitaciones ! Sobre la declaraciones de Dudamel y su giro político ! . Realmente
eres maravillosa hija , me demuestras tu refinada , delicada expresiva didáctica , que no menoscaba los echos que la realidad de su ejecución , queda expuesta ante la bendicta publica. Eres de lo mejor , aprovecho esta circunstancia para para felicitar te por tu arrego de nuestro Himno Gloria al bravo pueblo , te juro llore de emoción , BELLO !, Siempre te he admirado , tengo varios álbumes tuyos, los cuales oigo con frecuencia en mis reuniones y cuando voy a tratar de imitar tus compases en mi humilde piano vertical, perdóname , por mi audacia en pedirte algo que ansiaría DE TODO CORAZÓN , como me gustaría , pudieses componer una pieza muy , pero muy especial en Honor a nuestra muy querida y maltratada Venezuela, con motivo a rescatar definitivamente nuestra Gran República de Venezuela , se que es una misión sumamente de gran responsabilidad , pero TU eres no solamente capaz sino AUDAZ ! Atrévete mi hija adoptiva ! Dios te Bendiga y te proteja siempre, en el nombre de Dios todo poderoso. AMEN ! Incondicionalmente a tus ordenes. Chucho Reyes .

2 william peña { 05.11.17 at 1:02 }

Que grande eres Gabriela, en la musica y en el arte del buen escribiente, lo lamento por el genio de Dudamel, que se atrevió a expresarse por la situación que se vive en Venezuela, como consecuencia de la muerte de un integrante del sistema.

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