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Entrevista por Guadalupe Tejera

 felix 2006Félix J. Tapia
Tras las claves de la memoria inmunológica

Reconocer la señal de peligro para responder a una infección, o tolerar la agresión para evitar el daño a los tejidos.  Ser o no ser inmune.  La duda científica mueve la búsqueda de respuestas en un sistema cuya única función no es montar una guerra frente a invasores, sino vigilar el equilibrio de nuestro cuerpo

Porqué un individuo resistente tiene una buena respuesta inmunitaria ante el parásito Leishmania y puede eliminarlo casi espontáneamente de su organismo? Porqué otro individuo susceptible, por el contrario, tiene una respuesta inmunitaria deficiente, llegando a enfermarse, desarrollando lesiones severas? Científicos del Laboratorio de Biología Molecular del Instituto de Biomedicina de la Universidad Central de Venezuela han identificado, por primera vez en ratones, ciertos receptores específicos que aportarían nuevos conocimientos sobre los mecanismos que dirigen la transición hacia la respuesta inmune adaptativa en la Leishmaniasis cutánea.

El descubrimiento podría significar un avance en la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas para la cura de esta enfermedad, dijo Félix J. Tapia, coordinador del laboratorio, en entrevista realizada en el marco del 25 Aniversario del FONDO PRO-SALUD de Caveface. Explicó que todo el trabajo de los últimos 20 años fue recogido en una aplicación práctica, el proyecto “Terapia celular en un Modelo Experimental de Leishmaniasis Cutánea Americana”, con el cual ganó en 2006 ese concurso científico.

-El sistema inmunológico es una red de células, tejidos, y moléculas que trabajan en forma organizada y equilibrada, para defender el cuerpo. Un ejército de células lucha constantemente contra diversos agentes patógenos que nos infectan, como los parásitos que tratan de invadir el cuerpo humano, en un campo de batalla invisible a los ojos. Unas células se comportan como soldados, su objetivo es identificar al enemigo y eliminarlo, entre otros neutrófilos, basófilos, eosinófilos, macrófagos y células dendríticas. Esta última es la primera en detectar al invasor y dependiendo con cual receptor lo ha capturado, lo mata o lo traslada a los ganglios linfáticos donde ocurre la respuesta inmunitaria.

El más reciente aporte de estos investigadores es haber hallado en ratones, algunos de esos receptores específicos de captura. “Hoy sabemos que la célula dendrítica dirige la transición entre la inmunidad innata y la inmunidad adquirida”, acota Tapia.  Aún después que el agente patógeno es eliminado, la información se conserva bajo la forma de memoria inmunológica ante futuras agresiones. De esta manera podría hablarse de cura a partir de la inmunoterapia, significó.

Lo que enseñan las células líderes

Desde 1983, ese laboratorio comenzó a investigar sobre las células dendríticas de la piel, descubiertas hace más de 100 años, aunque en 1966 se conoció que son células inmunes que trabajan para los mecanismos de defensa. En esta línea, los investigadores han desarrollado tres modelos en Leishmasniasis, enfermedad que afecta a más de 12 millones de personas en el mundo, y en Venezuela registra 5 mil casos nuevos por año en su forma cutánea o tegumentaria (90% de casos), mientras la leishmaniasis visceral es más crítica porque puede ser mortal, y porque sus focos históricos se han reactivado en los últimos años, en la Costa, en Los Andes y el más importante en el Estado Nueva Esparta.

-En 2005 publicamos en Kinetoplastid Biology and Disease (2005, 4:2) una experiencia en el desarrollo de un esquema de transferencia adoptiva sencillo y económico que podría impactar sobre el control de la leishmaniasis. Habíamos aislado unas células, se las inoculamos a otro individuo y observamos como esas células transferidas a un animal receptor actúan sobre la enfermedad. Basados en ese trabajo hicimos la propuesta de financiamiento al FONDO PRO-SALUD para estudiar la potencialidad de esta tecnología de transferencia adoptiva de células dendríticas en la cura de la enfermedad.

Recuerda que el objetivo planteado es estandarizar el efecto terapéutico con células dendríticas provenientes de la médula ósea y la transferencia de éstas por dos vías distintas de inoculación, intravenosa e intraperitoneal, en ratones infectados con Leishmania mexicana.  En 2008, el equipo estuvo entre los primeros en generar nuevo conocimiento al identificar nuevos receptores específicos de captura de antígenos que inducen a  la inmunidad adquirida en ratones, uno de éstos el DC-SIGN (Dendritic Cell Sign). Y en febrero de 2009 presentaron ante el Cuarto Congreso Mundial de Leishmaniasis una ponencia sobre la expresión de los receptores tipo toll y las células NK (natural killer) en pacientes con leishmaniasis cutánea americana.

La experiencia preliminar pudiese tener impacto con su aplicación en perros infectados, los reservorios más importantes de la enfermedad. El control de la leishmaniasis visceral solucionaría un problema de salud pública en 88 países tropicales y subtropicales, donde 350 millones de personas viven en riesgo.

Lo profundo se esconde en la superficie. La frase del escritor Alfredo Bryce Echenique es la cita de cabecera de este “biólogo cutáneo” que vislumbra en los resultados de estas investigaciones una posible utilidad para desarrollar experiencias similares de inmunoterapia en el tratamiento del cáncer.

Caracas julio 2009

Guadalupe Tejera de Guglielmelli

Entrevista realizada para el 25 Aniversario del Fondo Pro-Salud de CAVEFACE